Desde pequeña adoro a los animales. Recuerdo que siempre que veía un perro por la calle me paraba para que me dejaran acariciarlo. Cuando tuve la ocasión de tenerlo no lo dudé un segundo, y junto con los muebles encargados en un almacén sueco, me puse a buscar a mi futuro mejor amigo.

La llegada de mi peludo a casa fue uno de los momentos más bonitos de mi vida. Tenía todo preparado: su camita, su manta, sus juguetes, su pienso, … Aún no sabía lo que estos animales pueden llegar a darnos. La primera noche fue complicada puesto que acababa de dejar a su familia, su madre y sus hermanos. Estuvo llorando todo el tiempo y yo lo acurrucaba entre mis brazos diciéndole lo mucho que lo iba a querer y que todo iba a estar bien.

doggy club amor perruno perros
  • facebook
  • twitter

Cuando son cachorros nos regalan momentos inolvidables y también muchos dolores de cabeza. Tuve que cambiar toda la distribución de la casa puesto que mi perro no era precisamente pequeño. Mordía todo lo que se le ponía por delante, tardó un tiempo en aprender a hacer sus cositas en la calle y no le gustaba quedarse solo ni un segundo.

Pero cuando realmente lo entendí, cuando por fin viví en primera persona eso que llaman “simbiosis entre persona y perro” fue cuando alcanzó su madurez pasado el año. Su mirada es algo que no podría explicar con palabras: es sencillamente perfecto. Sin hablar, te dicen todo lo que te quieren transmitir. Un amor incondicional que ningún ser humano me había brindado sin nada a cambio. Son absolutamente maravillosos. Y fue en este momento, cuando supe que jamás podría separarme de él. Lo llevaba a todos sitios: parques, restaurantes, terrazas, compras, viajes, … siempre íbamos juntos y seguimos haciéndolo.

Hoy en día soy la persona más feliz del mundo a su lado. Cuando tengo un mal día, viene y se acuesta a mi lado en el sofá, y a su modo me dice que no me preocupe que todo va a arreglarse y que estará siempre conmigo. Su recibimiento es el mejor que me hayan hecho nunca, da lo mismo si son cinco minutos como sin son varias horas, los saltos, lametones y caricias son eternos. Solo espero estar a su misma altura y que sepa lo muchísimo que lo quiero.

Todas las personas que tienen un peludo en su vida estoy segura que se sentirán identificadas con este artículo. Hay mucha gente que no nos entiende y que siempre te dicen eso de “no son personas, no puedes darle el mismo valor que a un ser humano”.

doggy club amor perruno perros
  • facebook
  • twitter

Yo siempre les respondo lo mismo: “Mi perro jamás me ha defraudado, jamás se ha aprovechado de mi, jamás me ha mentido ni utilizado, jamás ha hecho nada por conveniencia. ¿Y tú, puedes decir lo mismo?”.

Termino con una frase que para mi resume todo lo comentado anteriormente.

“No me llaméis perro … no merezco tan alto calificativo. No soy tan fiel, ni tan leal, …

Solamente soy un ser humano”.

¡Bienvenidos a DOGGY CLUB!

Pin It on Pinterest

Share This